Amante En La Sombra, novela · Capítulo 12 de 16
Capítulo 12: Mi hermano
Aldo llegó a Taganga esa misma noche, en el último vuelo desde Bogotá.
Lo vi bajar del taxi frente a mi edificio con una mochila al hombro, la chaqueta de cuero arrugada y la cara de quien lleva días sin dormir.
Me quedé en el balcón.
Él levantó la vista.
Se miraron nuestros ojos durante varios segundos, sin decirnos nada.
Después subió las escaleras de dos en dos.
Abrí la puerta antes de que tocara.
"Renata."
"Aldo."
Se quedó parado en el umbral.
Mi hermano mayor, con treinta y un años y la costumbre de resolver todo con una sonrisa.
No sonreía.
"¿Puedo entrar?"
"Sí."
Se sentó en el sofá.
Yo me senté frente a él.
Pasaron varios minutos sin que ninguno hablara.
"Te busqué por todo Bogotá", dijo al fin.
"Lo sé."
"Llamé a mamá. A tus amigas. A la señora de la casa de Valentín." Se frotó la cara. "Nadie sabía nada."
"No quería que me encontraran."
"Lo entiendo." Tragó saliva. "Pero necesito saberlo todo. Desde el principio."
Se lo conté todo, desde la primera noche hasta la prueba de embarazo.
Aldo me escuchó sin interrumpirme, con las manos entre las rodillas y la mandíbula apretada.
Cuando llegué a la parte del embarazo, se puso blanco.
"¿Estabas...?"
"Ocho semanas."
"¿Y...?"
"Ya no."
Cerró los ojos con fuerza.
Un sonido le salió de la garganta.
Un sonido que nunca le había oído.
"¿Lo... lo decidiste tú?"
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