Cincuenta Mil Razones para Vengarme, novela · Capítulo 8 de 12
Capítulo 8: La gala
El décimo aniversario de Mesa Garmendia se celebró un sábado de noviembre, con doscientos invitados.
El salón principal estaba irreconocible.
Había mil velas blancas sobre las mesas y orquídeas colgando de las lámparas de bronce.
Al fondo había una pantalla enorme que Jéssica había mandado instalar para proyectar un video de la historia del restaurante.
Yo llegué a las ocho con un vestido largo de seda verde, el pelo suelto y los ojos pintados de oscuro.
Amílcar me esperaba en la entrada, de esmoquin.
Estaba muy pálido.
"¿Segura de esto?", preguntó.
"Tú dime."
"Quiero que ella lo vea."
"Va a verlo."
"No sé si voy a poder."
Le tomé la mano.
"Puedes."
Había insistido en esperar diez días.
Diez días de sonrisas en casa, de cenas en silencio, de fingir con su esposa que no sabía lo que sabía.
Yo le había dicho que no hacía falta.
Él había dicho que sí.
"Necesito verla hacerlo otra vez", había dicho. "Para no dudar."
Entramos al salón.
Los invitados se volvieron a mirarnos: críticos gastronómicos, empresarios, políticos, famosos de televisión.
Y entre ellos, en tres mesas del fondo, un grupo que Jéssica no conocía.
Eran los clientes de la mesa dieciséis.
El resto de este capítulo forma parte de la parte de pago de la serie. Los capítulos 1 a 6 de Cincuenta Mil Razones para Vengarme son gratis: empieza desde el principio y desbloquea el resto con monedas en la app.