Enferma con adicción al sexo, novela · Capítulo 6 de 12
Capítulo 6: Bata y estetoscopio
Bruno no dijo nada más.
Sonrió, tomó un libro cualquiera del carrito, y se fue por el pasillo, silbando.
Teodoro y yo nos quedamos clavados.
Cuando el ruido de sus pasos se apagó en la escalera, él cerró los ojos.
"Se acabó", dijo.
"No."
"Mayte, nos vio."
"Nos vio salir de un pasillo. No sabe lo que hicimos."
"Lo sabe."
"Lo sospecha."
Me miró, y vi en su cara la sombra del miedo: no por él, sino por mí.
"Pueden echarme", dijo. "Y a ti te pueden hundir."
"Pues que lo intenten."
"No quiero que sufras por mí."
"Entonces haz algo."
"¿Qué?"
Lo pensé un segundo.
Pensé en el Doctor, en la mascarilla, en el antifaz, en los guantes de látex.
Pensé en las normas de la Clínica Imaginaria, donde yo mandaba, porque el juego lo había elegido yo.
"Vámonos", dije. "Esta noche. A la clínica."
"¿A la clínica?"
"Sin máscaras. Con nombres."
Me miró con las cejas levantadas.
"¿Quieres jugar?"
"Quiero jugar a mi manera."
Esa noche, a las nueve, nos encontramos en la puerta del edificio de San Francisco, bajo una farola amarilla.
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