Fingí Mi Muerte y Él Perdió la Razón, novela · Capítulo 6 de 12
Capítulo 6: Aarón
No contesté.
No hice un gesto.
Bajé la cabeza y fingí que me limpiaba la nariz con el pañuelo.
Respiré por la boca, despacio.
Mi corazón golpeaba contra las costillas como un pájaro.
"Señor", dijo una voz de mujer a su espalda. "Señor Linares, su madre lo busca."
Aníbal no se movió.
Me miró un segundo más.
Después parpadeó.
Se pasó las manos por la cara, como alguien que se despierta, y sacudió la cabeza.
"Perdone", murmuró. "La confundí con alguien."
Se alejó.
Yo esperé a que se perdiera entre la gente.
Me levanté con calma, sin correr, y salí por la puerta lateral de la sacristía.
Crucé el patio.
Llegué a la calle.
Doblé la esquina, y cuando estuve segura de que nadie me seguía, eché a correr.
Aarón me esperaba en la camioneta, con el motor en marcha.
Abrí la puerta y me dejé caer en el asiento.
Tenía la peluca torcida, los zapatos en la mano y la respiración rota.
No dijo nada.
Arrancó.
Llegamos a Paracas pasada la medianoche.
Nos bajamos en silencio.
Entramos a la casa.
Cerró la puerta con llave.
Encendió una sola lámpara.
Me miró.
"Te dije que no fueras."
"Lo sé."
"Te reconoció."
"No me reconoció."
"Te estuvo mirando medio minuto, Fiorella."
"No me reconoció", repetí.
"Podría haber arruinado todo. Todo lo que hicimos. Me jugué la licencia, el barco, la cara..."
"Aarón."
"No me interrumpas. Podría haber..."
Me acerqué.
Le puse las manos en el pecho.
Se quedó callado.
Tenía el corazón desbocado bajo la tela.
Subí los dedos hasta su cuello, hasta su mandíbula, hasta la barba áspera.
"Yo estaba viva", dije.
"¿Qué?"
"Cuando lo vi hablar. Cuando dijo lo que dijo. Yo estaba viva, Aarón. Más viva que en tres años."
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