La Novia Sustituta del Clan Serpiente, novela · Capítulo 4 de 12
Capítulo 4: El ala norte
A la mañana siguiente me desperté sola en la cama.
La puerta del vestidor estaba entreabierta.
Nazario ya no estaba.
Sobre la mesa de noche había una bandeja con pan caliente, miel, queso fresco y una nota con una letra cuadrada, muy pareja.
"Salí a la reunión del Consejo. Vuelvo por la noche. Mi abuela te enseñará la casa."
Debajo, un trazo más fino.
"Come."
Comí.
Altagracia me esperaba en el pasillo, con el bastón y un chal gris sobre los hombros.
"Muchacha."
"Señora."
"Camina conmigo."
Me llevó por el Palacio de las Serpientes como una general que pasa revista a sus tropas.
El comedor, de techos altos, con una mesa para cuarenta.
La biblioteca, de cuatro pisos, con una escalera de caracol de hierro.
Los baños de piedra caliente.
Las cocinas, donde una docena de mujeres de trenza larga me saludó sin levantar la mirada.
"Aquí todo es tuyo", dijo Altagracia. "Entra en cualquier cuarto. Mueve cualquier mueble. Habla con cualquiera."
"Gracias."
"Excepto el ala norte."
Me detuve.
"¿Por qué?"
"Porque es de Nazario. Y a él no le gusta que le toquen sus cosas."
"¿Qué hay?"
"No te importa."
Sus ojos negros me escudriñaron.
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