Me Exhibió por una Canasta Navideña, novela · Capítulo 7 de 16
Capítulo 7: La junta
La junta de socios de Casa Brisa se celebraba, como siempre, en la sala de conferencias del piso seis.
Una mesa ovalada de caoba, doce sillas, un ventanal con vista al mar y tres personas sentadas en lugares que conocían de memoria.
Yo, en la cabecera.
A mi derecha, Arnaldo, con un traje color crema, el pelo peinado con esmero y una carpeta azul.
A mi izquierda, el inversionista.
Un hombre de setenta años, calvo, con gafas de montura de oro.
Había puesto diez millones de dólares en Casa Brisa hacía ocho años y nunca había abierto la boca en una junta.
Esa mañana la abrió.
"Buenos días. Vamos a empezar."
Arnaldo sonrió.
"Antes de que empecemos, Wilmarie, quiero decir que me alegra que estés aquí. Después de la semana que has tenido."
"Gracias por tu preocupación."
"Es sincera."
"Seguro."
Abrió la carpeta.
"Voy a ser breve. Quiero presentar tres datos."
Sacó una hoja.
"Uno. Las reservas de los siete hoteles bajaron veintiocho por ciento desde el sábado."
Silencio.
"Dos. Quince grupos corporativos han cancelado eventos de fin de año. Tres de ellos son clientes de cinco años."
Otra hoja.
"Tres. El valor de la marca, según una consultora independiente, cayó un veintidós por ciento en una semana."
Dejó las hojas sobre la mesa, junto a las mías.
"Es una crisis de reputación. Y la causa es una decisión personal de la presidenta."
"Tomada tras una campaña", dije.
"¿Qué campaña?"
"La que pagaste tú."
Pronuncié la frase sin alzar la voz.
Arnaldo parpadeó.
El inversionista levantó la vista.
"No entiendo."
Saqué de mi bolso una carpeta amarilla.
Dentro estaba la factura de Estudio Marea, con su membrete, su fecha y la línea que decía "Cliente: Cintrón Consultores, S.E.".
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