Mi Papi También Saca Leche, novela · Capítulo 6 de 12
Capítulo 6: El taller
Ramón me llevó al taller a las ocho de la noche, cuando ya no quedaba nadie.
No me preguntó nada en el camino.
Abrió el portón de hierro con su llave, lo bajó detrás de nosotros, y encendió las luces fluorescentes una por una.
El taller olía a aceite, a refrigerante, a metal caliente.
Había compresores desarmados en el piso, tubos de cobre colgados de la pared, una mesa de trabajo larga con un tornillo de banco al final.
Era el lugar donde él se sentía en su casa.
Yo me quedé de pie junto a la puerta, con el teléfono apretado en la mano y los ojos secos de tanto llorar.
Cuarenta mil vistas.
Después cien mil.
Esa mañana el enlace ya estaba en todos los grupos de mi curso.
No me atreví a salir del cuarto.
Me encerré en el baño de Ramón y vomité de pura vergüenza.
"Yadira", dijo Ramón.
"Dame un minuto."
"Mírame."
Lo miré.
Estaba frente a mí, con las manos a los costados, con los hombros caídos de impotencia.
"Quiero romperle la cara", dijo. "A ese muchacho, quienquiera que sea. Quiero romperle todos los huesos."
"No."
"Lo sé."
"Quiero otra cosa."
Me acerqué.
Le puse las manos en el pecho.
"Quiero sentirme dueña de mi cuerpo", dije. "Aquí. Ahora. Sin que nadie me filme."
Se le oscureció la mirada.
"Dime cómo."
"Siéntate."
Había un banquillo alto junto a la mesa de trabajo.
Se sentó, con las piernas abiertas, y yo me paré entre ellas.
Me desabroché la blusa.
Despacio, botón por botón, mirándolo a los ojos.
Me la saqué.
Me quité el sostén y lo tiré al piso.
Mis tetas se soltaron pesadas, hinchadas, con dos gotas blancas colgando de los pezones.
Ramón apretó los puños en los muslos.
"Esto", dije, tomándome una en cada mano, "es lo que ellos se burlan."
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