Ante la traición, me casé con el padrino, novela · Capítulo 8 de 12
Capítulo 8: Cena en Cala Cala
La casa de los Rivero en Cala Cala tenía un jardín con laureles recortados y una fuente de piedra.
La escalera de la entrada era de mármol blanco.
Llegamos Fabricio y yo el domingo a las dos de la tarde, en su Toyota gris.
Traíamos un pastel de tres leches que mi madre me obligó a llevar.
"Para que no digan que somos maleducados", había dicho.
Fabricio apagó el motor y se quedó mirando la fachada.
"Si en algún momento quieres irte, solo dímelo."
"Lo sé."
"Una palabra. Yo me levanto y salimos."
"Lo sé, Fabri."
Me apretó la mano.
Entramos.
Una empleada nos llevó a un comedor con una mesa para doce, mantel blanco, candelabros de plata y tres personas esperando.
Hortensia, en la cabecera.
A su derecha, un hombre calvo, de lentes redondos y carpeta de cuero, que se presentó como el abogado de la familia.
A su izquierda, un cura de sotana negra, de unos sesenta años, que me miró con una expresión incómoda.
El resto de este capítulo forma parte de la parte de pago de la serie. Los capítulos 1 a 6 de Ante la traición, me casé con el padrino son gratis: empieza desde el principio y desbloquea el resto con monedas en la app.