Capo, tu amor ya no significa nada, novela · Capítulo 15 de 16
Capítulo 15: Mi casa
Cenamos en la galería, los dos, con velas dentro de frascos para que el viento no las apagara.
La mujer del chal nos había dejado una olla de guiso y una botella de vino tinto.
Se fue a dormir a la lancha con Berta, sin una sola explicación.
Fermín sacó su teléfono del bolsillo.
Lo puso sobre la mesa, boca arriba, con la pantalla desbloqueada.
"Condición dos", dijo.
"No te pedí que empezaras hoy."
"Quiero empezar hoy."
Lo miré, y no toqué el teléfono.
Eso valía más que mirarlo.
Comimos casi sin hablar, con los pies rozándose bajo la mesa.
Cuando levanté los platos, él se paró detrás de mí en la cocina chica y apoyó la frente contra mi nuca.
No hizo nada más.
Esperó.
Me giré entre sus brazos.
"Fermín."
"Dime."
"Quiero que me toques."
Fue lo único que hizo falta.
Me levantó contra la mesada y me besó despacio.
Tenía una paciencia que yo no le conocía, como quien tiene toda la vida por delante.
Su boca bajó por mi cuello.
Mis manos le abrieron la camisa, con cuidado, hasta dejar el hombro al aire.
La cicatriz era rosada y fresca, con doce puntitos negros.
Se la besé uno por uno.
"Eso duele", dijo.
"Mentiroso."
"Un poco."
"Condición uno."
Soltó una risa baja y me cargó en brazos hasta el cuarto.
Las ventanas daban al río y la luna entraba por los postigos abiertos.
Me dejó sobre la cama y se arrodilló en el piso, entre mis piernas.
Me quitó el vestido, la ropa interior, y me besó el interior de los muslos, despacio, subiendo.
"Fermín..."
"Calla."
"Ese es mi trabajo."
"Hoy es el mío."
Sigue leyendo gratis con una cuenta. Empieza Capo, tu amor ya no significa nada desde el Capítulo 1 y luego crea una cuenta gratis para leer el resto de este capítulo.