Capo, tu amor ya no significa nada, novela · Capítulo 7 de 16
Capítulo 7: Once llamadas
No lo dejé entrar a la casa.
Lo senté en el último escalón de la galería, bajo el alero, donde la lluvia no llegaba pero el frío sí.
Yo me quedé de pie, con la manta sobre los hombros.
"Quiero que me cuentes todo", dijo Fermín. "Desde el principio de esa noche."
"No te debo ninguna historia."
"Lo sé."
"Pero vas a oírla."
Respiré hondo.
Hacía catorce meses que no la decía en voz alta.
"Esa noche me dolía la espalda desde la tarde. Tenía siete meses. Pensé que era el cansancio."
"Berta estaba en casa de su hermana."
"Sí. Y tú ibas a llegar a las diez, me dijiste. Cenamos fideos a las nueve, yo sola."
Fermín cerró los ojos.
"A las once rompí bolsa en el baño."
"Dios mío."
"Me asusté tanto que me quedé sentada en el piso. Después me levanté, llamé al taxi y te llamé a ti."
"Once veces."
"Once veces. En el taxi, en la guardia, en el pasillo. Al final llamé desde la camilla, mientras me llevaban."
Hablaba despacio, sin llorar.
Las lágrimas ya se me habían acabado en otros años.
"Me operaron a las tres. Nació pequeño, más pequeño que mi mano. Oí que lloraba una vez."
Me tembló un poco la voz, y la dejé temblar.
"Lo pusieron en una incubadora. Lo vi a través del vidrio, a las seis de la mañana, con una sonda en la nariz."
"Martina."
"Fui a verlo todos los días. Me ponía la mano en el cristal. Le hablaba."
"Yo..."
"Esperé tu llamada el martes. El miércoles. El jueves."
"Nadie me dijo nada. Nadie."
"El viernes a las seis y diez de la mañana, una enfermera salió de la sala y me tomó de las manos."
Fermín se tapó la cara con una mano.
"Tenía tres días", dije. "Todavía no tenía nombre. Yo lo tenía elegido, pero quería decírtelo a ti primero."
La lluvia golpeaba el techo.
Un sapo gritó entre los juncos.
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