Compradora, comprada por su bestia, novela · Capítulo 12 de 16
Capítulo 12: La gala de los Contratos
La gala de los Contratos se celebraba en el gran salón de la Casa, bajo una cúpula de vidrio pintado y trescientas velas.
Cada otoño, los señores del Condado de Nácar acudían a renovar contratos, presumir de sus hombres bestia y comprar los nuevos.
Yo entré del brazo de Sirio, con un vestido verde botella y los hombros descubiertos.
Él llevaba un traje negro, el pelo plateado peinado hacia atrás, y las orejas erguidas.
Detrás de nosotros venía Rufo, con una librea de gala prestada y una caja de madera en los brazos.
Todos los ojos se giraron.
Alrededor de las paredes esperaban de pie los hombres bestia de servicio, en filas impecables.
Había lobos, osos y panteras, vestidos con la librea de sus casas y con la vista al frente.
Doña Casilda presidía desde un estrado, con el bastón de plata y una sonrisa dura.
A su lado estaba el corregidor de Altamar, un hombre gordo y cansado con una cadena de oro.
Mi padre ocupaba una silla en primera fila, muy encogido.
A las ocho en punto se abrieron las puertas.
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