El Hockeyista Fingió Amarme y Elegí a Su Rival, novela · Capítulo 11 de 24
Capítulo 11: Lo que no se dice
Me puse la camisa de Soren y abrí yo misma.
No iba a esconderme en el sofá mientras Odessa golpeaba la puerta de un hombre que había hecho más por mí en una semana que su marido en tres años.
Soren se puso el pantalón y se quedó a mi lado, descalzo, con los brazos cruzados sobre el pecho desnudo.
Odessa estaba en el pasillo.
Llevaba un abrigo color camello, el pelo perfecto y una sonrisa de visita amable.
A su lado había un hombre de traje gris con una carpeta de cuero.
"Qué rápido te instalaste", dijo, mirando mi camisa prestada. "No tardaste ni una semana."
"¿Cómo me encontraste?"
"Contratamos a alguien que te sigue desde el Garden. Tenemos fotos tuyas entrando con el capitán a las nueve y media. Muy comprometedoras."
Soren habló sin levantar la voz.
"Esta es mi casa, señora. Tiene diez segundos para irse."
"Qué caballero." Odessa ni lo miró. "Este es el licenciado que representa al club de Denver. Tiene unos papeles para ti, Thora."
El abogado me tendió un sobre.
Lo abrí.
Una carta de dos páginas.
Exigía la devolución inmediata de "todo material médico, protocolos, grabaciones y notas elaboradas durante la relación laboral con los Glaciers", y la abstención de "cualquier uso o divulgación".
Reconocí el vocabulario de Odessa en cada línea.
"Qué relación laboral", dije. "Nunca firmé un contrato."
"Los actos de buena fe crean obligaciones", explicó el abogado con voz pastosa.
"Los actos de mala fe también."
"Thora", dijo Odessa con dulzura. "Piensa en lo que vas a perder. Un escándalo. Un artículo. Una doctora que se lleva los secretos médicos de un jugador y duerme con su rival."
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