De esposa sustituta a la obsesión del CEO, novela · Capítulo 24 de 24
Capítulo 24: Su nombre
La oficina del registro civil de Guadalajara tenía paredes color crema y un ventilador de techo.
Las cuarenta sillas de Lorena estaban alineadas al fondo.
Pilar las había llevado en una camioneta esa mañana sin pedir permiso.
—Son el pedido de la clínica —dijo Pilar, al dejar la última en el suelo.
—Es el único lugar que se me ocurrió donde alguien feliz se sentaría en ellas.
—La clínica las está esperando.
—La clínica puede esperar una hora.
Habían pasado seis semanas desde el día treinta.
Lorena estaba de pie en el pasillo, con un sencillo vestido color marfil de talle alto.
La curva bajo la tela ya no era un secreto para nadie.
Tenía veinte semanas de embarazo.
Renata estaba sentada en su silla de ruedas, al frente, con un abrigo amarillo y unas rosas blancas de tallos torcidos en las manos.
Su padre estaba sentado a su lado, con el sombrero sobre la rodilla.
Llevaba llorando desde que subió al auto.
En la tercera fila, Consuelo llevaba perlas y un vestido azul marino.
Había traído un pañuelo y fingía que era un abanico.
Ignacio estaba allí desde las ocho.
Le habían dicho que llegara a las diez.
Estaba al frente, con un traje oscuro.
Cuando Lorena entró del brazo de su padre, él la miró, luego miró el ventilador de techo y después volvió a mirarla.
No sabía qué hacer con las manos.
Ella se detuvo frente a él.
—Llevas dos horas aquí —dijo.
—Dos horas y diez minutos.
—Me lo dijo el funcionario.
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