Juicio de Internet, novela · Capítulo 5 de 12
Capítulo 5: La mesa de trabajo
Tatiana llegó a mi apartamento a las nueve de la noche con una bolsa de empanadas y su portátil bajo el brazo.
Subió los tres pisos de Laureles sin quejarse y se quedó parada en la puerta, mirando las maquetas que cubrían cada superficie.
"Tienes una torre de cartón en la lavadora."
"Es una biblioteca."
"Es una torre de cartón en la lavadora."
Me reí por primera vez en doce horas.
Comimos de pie en la cocina, entre planos y capturas impresas.
Ella dispuso sobre la mesa la línea de tiempo en seis hojas, y yo escribí en un cuaderno los dos minutos del discurso.
Tachaba y reescribía.
Después de la tercera versión, ella me quitó el lápiz.
"Es muy bonito, pero parece una carta de despedida."
"Y qué quieres."
"Hechos. Hora, fecha, quién. Que la gente salga con una cosa en la cabeza: lo planearon."
"No sé hablar así."
"Claro que sabes. Es como describir un plano."
Me quedé mirándola.
Tenía una mancha de salsa en la comisura de los labios y no se había dado cuenta.
"¿Tienes que irte pronto?"
"No."
"Entonces quédate."
Lo dije sin pensar, con la garganta seca.
Tatiana dejó el lápiz.
"Anselmo."
"Hoy me quitaron cuatro años. Y aquí, en este departamento, solo estás tú."
"Estás pasando por un día horrible."
"Lo sé."
"Puede que mañana te arrepientas."
"No me voy a arrepentir."
"Eso no lo sabes."
"Sé que me gustas desde que entraste a ese café. Y que desde que abrí los ojos esta mañana ha sido la primera vez que algo me da miedo por querer que pase."
Respiró despacio.
Se acercó.
Me puso la mano en el pecho, sobre la camisa, y la dejó ahí, tibia.
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