Me Fui al Mundo que Sí me Amaba, novela · Capítulo 6 de 16
Capítulo 6: La primera noche
Amaranta me llevó a su cuarto sin soltarme la mano.
Subimos una escalera de madera oscura, con el perro viejo mirándonos desde abajo con un desprecio tranquilo.
La habitación daba al mar.
Tenía una cama grande con sábanas grises, una lámpara baja y un ventanal abierto por donde entraba el ruido de las olas.
Ella cerró la puerta con el pie.
"Isidora."
"Dime."
"No tengo ninguna prisa."
"Yo sí."
Se rió, grave, y esa risa me recorrió la espalda entera.
Le desabroché la camisa botón por botón, y ella me dejó hacer.
Debajo llevaba un sostén negro de encaje, y la piel blanca de su pecho se erizó bajo mis dedos.
Besé la línea de su clavícula.
Amaranta me sacó el suéter por la cabeza, me desabrochó el pantalón y me los bajó de un solo movimiento.
Quedé frente a ella en ropa interior, con el pelo revuelto, las manos temblando.
Me miró despacio, de arriba abajo.
"Eres preciosa."
"Soy normal."
"Eres preciosa, y no te enteraste porque nadie te lo dijo en voz alta."
Me tomó de la nuca y me besó.
Me empujó hasta que mis rodillas tocaron el borde de la cama, y me senté.
Ella se arrodilló en la alfombra, frente a mí.
Me abrió las piernas con las dos manos.
"Mírame", ordenó.
La miré.
Sus ojos oscuros no se despegaron de los míos mientras bajaba mi ropa interior por los muslos.
Sentí el aire fresco en la piel húmeda.
Amaranta acercó la boca y me besó el interior del muslo, una vez, otra, más arriba.
"Amaranta."
"Sí."
"Por favor."
Entonces su lengua me tocó.
Fue lenta y plana, apenas un roce, y se me escapó un gemido que no reconocí como mío.
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