Mi Papi También Saca Leche, novela · Capítulo 11 de 12
Capítulo 11: Mi papi también saca leche
Nahomi se fue a dormir a casa de una amiga, con un guiño enorme y la orden de no volver antes del mediodía.
Llegamos al apartamento a la una de la madrugada, riendo, con los zapatos en la mano y confeti en el pelo.
La luz había vuelto, pero nadie la prendió.
Ramón cerró la puerta con llave.
Se quedó de espaldas a ella, mirándome.
"¿Qué?", pregunté.
"Estoy memorizando", dijo. "Cómo te ves en mi casa."
Me quité el vestido verde ahí mismo, en la sala, y lo dejé en el piso.
Quedé en ropa interior blanca, con las manchas de leche calientes en el sostén.
Él se arrancó la camisa.
"Ven", dijo.
Me tomó de la mano y me llevó al baño.
Abrió la ducha.
El agua tardó en calentar, y mientras tanto nos desnudamos el uno al otro, a besos, con las manos torpes de ganas.
Entramos juntos bajo el chorro.
El agua tibia nos cayó por la cabeza, por los hombros, por el pecho.
Me enjabonó la espalda, despacio, con las palmas llenas de espuma.
Me lavó las tetas, una a una, con cuidado.
La leche se mezclaba con el jabón y bajaba hacia el desagüe en hilos blancos.
"Mira", dije, riendo. "Estás lavando el cuerpo del delito."
"El delito más rico del mundo."
Me giré y lo besé.
Me empujó contra la pared de azulejos.
El frío me erizó la piel.
"Dime lo que quieres", pidió contra mi boca.
Eso ya era nuestro juego.
"Lo quiero fuerte", dije. "Quiero que me cojas como si no tuviera miedo de romperme."
"No te voy a romper."
"Pues demuéstralo."
Gruñó.
Me dio la vuelta, me puso las manos contra los azulejos, y me abrió las piernas con las suyas.
Entró en mí de un solo empujón, desde atrás, bajo el chorro.
Grité.
Me agarró de las caderas y empezó a darme con una fuerza que me levantaba de las puntas de los pies.
El resto de este capítulo forma parte de la parte de pago de la serie. Los capítulos 1 a 4 de Mi Papi También Saca Leche son gratis: empieza desde el principio y desbloquea el resto con monedas en la app.