Un Anhelo Sin Final, novela · Capítulo 12 de 24
Capítulo 12: La deuda
La clínica de San Borja olía a desinfectante y a café quemado.
Llegamos Manuel y yo a las siete de la mañana, con la ropa de ayer.
Carolina esperaba en el pasillo de cuidados intermedios, sentada en una silla de plástico, con los zapatos en la mano.
Se levantó cuando nos vio.
Se abrazó a su hermano sin una palabra, y él le acarició el pelo como a una niña.
Los vi desde unos pasos de distancia.
Pensé en mi mamá, y se me cerró la garganta.
"¿Cómo está?", preguntó Manuel.
"Estable. El médico dice que fue un infarto leve, pero que no aguantaría otro."
"¿Qué decía la carta?"
Carolina le entregó una hoja arrugada, con membrete de un estudio de cobranzas.
La leí por encima de su hombro.
"Se notifica el traspaso del crédito de cuatro millones de soles a la empresa Recuperos Andinos S.A.C."
"El plazo para el pago total vence en treinta días. En caso de incumplimiento, se procederá a la ejecución de los bienes."
"Arsenio no esperó los doce días", dije.
"Quiere asustarnos", gruñó Manuel.
"Lo logró", susurró Carolina.
En ese momento se abrió la puerta del ascensor.
Salió un hombre de traje gris, con un maletín, que reconocí enseguida.
Era el abogado de la familia Larco, el mismo que había hablado con Hugo en el estudio la noche en que descubrí todo.
Venía con una sonrisa profesional.
"Señorita Maúrtua. Lamento mucho lo de su padre."
"Qué casualidad que llegue tan rápido."
"Don Arsenio me pidió que le transmitiera una propuesta."
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