Aprobó El Examen Sentada En Mis Piernas, novela · Capítulo 21 de 24
Capítulo 21: Metro de hora punta
La autoescuela de Madrid ocupaba un local de esquina en Carabanchel, con dos Seat blancos en la puerta y un cartel pintado a mano.
El dueño me recibió a las nueve de la mañana con una carpeta bajo el brazo, un café y la carta de Beatriz Cantú abierta sobre el escritorio.
"Su directora escribe muy bien", dijo. "Dice que no se rinde y que no sonríe."
"Las dos cosas son ciertas."
"Pues hoy va a tener que sonreír. Mi examinadora de tráfico lo evalúa y mi alumna más difícil se lo pone a prueba."
Señaló la acera.
Una mujer de cincuenta años, de chaleco reflectante y gafas colgadas del pecho, esperaba junto a uno de los coches con una tablilla.
Y apoyada en el otro, con una falda corta, el pelo suelto y cara de ángel, estaba Daniela.
"Me ofrecí", dijo ella, con una sonrisa inocente. "El señor dueño necesitaba una alumna con nervios."
"No tengo nervios", contesté.
"Usted, no."
Subimos los tres: la examinadora atrás, con la tablilla; Daniela al volante, y yo en el asiento del copiloto, con el freno de apoyo bajo el pie.
"Cuando quiera, señorita", dijo la examinadora.
El resto de este capítulo forma parte de la parte de pago de la serie. Los capítulos 1 a 8 de Aprobó El Examen Sentada En Mis Piernas son gratis: empieza desde el principio y desbloquea el resto con monedas en la app.