Descubrí el Fraude de mi Matrimonio, novela · Capítulo 4 de 16
Capítulo 4: Gisella
Gisella llegó en veinte minutos.
Con zapatillas, una chaqueta de lana encima de la pijama y el pelo castaño amarrado en una cola despeinada.
Cruzó la sala de espera de la clínica a zancadas, con las gafas torcidas.
"¿Quién fue?", preguntó.
"Todavía no sé."
"Dime que no tienes los pies sangrando."
"Los tengo sangrando."
"Qué bien. Dime que no te fuiste sin zapatos."
"Los llevaba en la mano."
Gisella cerró los ojos.
"Eres un desastre", dijo.
Y me abrazó tan fuerte que me dolió.
Hacía tres años que no me abrazaba nadie.
Me puse a temblar.
"Ya, ya", murmuró ella contra mi pelo. "Ya pasó. Aquí estoy."
Su departamento estaba en Jesús María, tercer piso, sin ascensor.
Dos cuartos, una sala diminuta, una mesa de comedor cubierta de expedientes y una cocina donde cabía una sola persona.
Me puso unas pantuflas azules, me envolvió los pies con gasa y me acomodó en el sofá con una manta.
Pidió arroz chaufa por teléfono.
Cuando llegó el pedido, me puso la caja en las manos.
"Come."
"No tengo hambre."
"No es una sugerencia."
Comí.
Y el sabor a jengibre y sillao me devolvió, por un segundo, a mis veinte años, en la facultad, compartiendo un plato de cartón en las escaleras de la Católica.
Le conté todo.
La llamada.
El ascensor.
La escalera.
El alta de la clínica.
El formulario azul.
Gisella me escuchó sin interrumpirme, con las gafas en la frente y la mandíbula cada vez más apretada.
Cuando terminé, se levantó y caminó hasta la ventana.
"Dame tu DNI", dijo.
Sigue leyendo gratis con una cuenta. Empieza Descubrí el Fraude de mi Matrimonio desde el Capítulo 1 y luego crea una cuenta gratis para leer el resto de este capítulo.