El Tesorito De La Juventud, novela · Capítulo 11 de 12
Capítulo 11: El tesorito
El baño de mi casa es pequeño, con azulejos blancos viejos.
Tiene una bañera de patas que compré en un remate hace diez años y restauré yo mismo.
Nunca la había usado para nada que no fuera quitarme el polvo del taller.
Esa tarde la llené hasta el borde con agua muy caliente, la espuma subiendo hasta el borde y el vapor empañando el espejo.
Fiorella esperaba de pie, descalza sobre la alfombrilla, con el vestido azul pegado a sus curvas pequeñas.
Yo cerré el grifo y me volví.
"No me hace falta que me enseñes nada", dijo. "Solo quería estar contigo. Los dos solos. Sin Tati, sin nadie."
"Lo sé."
"Sin prisa."
"Sin prisa."
Me tomó de la mano y me llevó hasta ella.
Me desabrochó la camisa botón por botón, mirándome a los ojos.
Me bajó los pantalones con las dos manos.
Después me empujó con suavidad hacia la bañera.
Entré en el agua caliente con un suspiro, y me recosté con los brazos extendidos sobre los bordes.
Fiorella se quitó el vestido.
Se quedó desnuda en la luz débil del baño, con la piel brillante por el vapor, el pelo negro suelto sobre los hombros.
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