Fui El Reemplazo De Mi Hermana, novela · Capítulo 5 de 16
Capítulo 5: Cinco años
Subimos a mi apartamento a las ocho.
No porque quisiéramos, sino porque no había otro lugar donde esperar.
El conductor de Massimo y tres de sus hombres revisaban los alrededores.
Rocco, según me dijo, había pasado a recoger a Dario a la salida del colegio "para una merienda de tíos".
Eso había dicho a la maestra.
Eso había dicho por teléfono a Massimo, esa tarde, cuando él le preguntó.
Pero Rocco no contestaba el celular desde las cuatro.
Y Dario tampoco.
"Se lo llevó", dijo Massimo, de pie junto a la ventana.
"No sabes eso."
"Lo sé."
"Todavía no sabes por qué."
"Lo sé también."
Se pasó una mano por la cara.
En mi cocinita de dos hornillas, bajo la luz amarilla de un foco pelado, el Don parecía un oso enorme dentro de una jaula.
Le puse un café.
Lo tomó sin mirar la taza.
"Dijiste que se encogió", dijo, bajo. "Cuando Rocco le puso la mano."
"Sí."
"Yo lo vi a veces."
Lo miré.
"¿Cómo?"
"En la cena. Cuando Rocco hablaba y Dario se quedaba mudo. Yo pensaba que era timidez."
"No era timidez."
"No." Cerró los ojos un segundo. "Soy un idiota."
No contesté.
No hacía falta.
Se sentó en la única silla de mi cocina, con la taza entre las manos grandes.
"Tienes razón en una cosa", dijo. "Cinco años, y nunca te creí."
"Nunca me escuchaste."
"Es lo mismo."
"No. No es lo mismo."
"Te escuchaba. Lo que pasa es que no sabía qué hacer con lo que decías."
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