Me Torturó por Su Hermana, novela · Capítulo 12 de 12
Capítulo 12: La puerta abierta
Cristina escribió la segunda cosa en la última carta, la número quince, que leí cuando mi hija tenía cuatro meses y me mordía los dedos con las encías.
Estaba sentada en el sofá de mi sala nueva, un departamento pequeño en Urdesa con una ventana grande y una maceta con albahaca.
La niña dormía en mi regazo, con la boca abierta.
Abrí el sobre despacio.
"Querido sobrino o sobrina:
Te prometí una segunda cosa, y esta es la más difícil de aprender.
Aprende a decir que no a quien te pida que calles.
Aprende a decirlo aunque sea tu mamá, tu papá, tu marido, tu jefe. Aprende a decirlo aunque te pidan que lo hagas por la familia, por la empresa, por la paz.
Yo no lo aprendí a tiempo. Tu tía fue cobarde, y te escribe estas cartas porque tiene miedo de no llegar a conocerte.
Si llegas a leer esto, es que alguien fue más valiente que yo.
Dale las gracias de mi parte.
Tu tía Cristina."
Doblé la carta.
Me quedé mirando a mi hija.
Tenía las pestañas largas, el pelo oscuro, la boca de Cristina.
"De nada, tía", dije, en voz muy baja.
Esa noche vino Édgar a cenar.
Llegó con una botella de vino sin alcohol, una bolsa de pan de yuca y un sonajero de madera que había comprado en una feria de artesanos.
El resto de este capítulo forma parte de la parte de pago de la serie. Los capítulos 1 a 6 de Me Torturó por Su Hermana son gratis: empieza desde el principio y desbloquea el resto con monedas en la app.