No Mirar Atrás, novela · Capítulo 12 de 12
Capítulo 12: No mirar atrás
Firmamos el divorcio un viernes por la mañana, en una notaría de la calle Mercaderes, con las ventanas abiertas al sol.
Ricardo llegó antes que yo.
Estaba parado frente a la puerta, con un traje viejo que ya le quedaba holgado y un dibujo doblado en el bolsillo del saco.
Era de Thiago.
Un dinosaurio verde con una sonrisa enorme y dos figuras de palitos de la mano, una grande y una chica.
Debajo, con letras temblorosas: "Mi papa y yo".
"Me lo dio ayer", dijo, cuando vio que lo miraba. "Lo guardo siempre."
"Está bien."
Entramos.
El notario nos hizo sentar frente a un escritorio ancho.
Leyó el acuerdo en voz alta.
La disolución del vínculo.
La custodia del menor.
El régimen de visitas.
La cláusula la había redactado yo seis meses antes, con una abogada de mi barrio de Lima.
"El padre reconocerá públicamente al menor como su hijo en todos los ámbitos de su vida personal y profesional."
"Ya está cumplida", dijo Ricardo.
"Sí."
"Con creces."
"Sí."
El notario nos pasó la pluma.
Firmé primero.
Mi firma salió limpia, derecha, sin un temblor.
Ricardo tomó la pluma.
La sostuvo un largo segundo.
Me miró.
"Antes de firmar quiero decirte algo."
"Dime."
"No te pido que vuelvas."
"Lo sé."
"No voy a esperar. Ni a insistir. Si algún día quieres hablar, voy a estar. Pero no voy a quedarme parado en una esquina esperando que cambies de opinión."
El resto de este capítulo forma parte de la parte de pago de la serie. Los capítulos 1 a 6 de No Mirar Atrás son gratis: empieza desde el principio y desbloquea el resto con monedas en la app.