UpNextDrama · Dramas por entregas gratis: un capítulo más.

Quédate Con Tu Luna Podrida, novela · Capítulo 8 de 20

Capítulo 8: La marca verdadera

La Vidente entró a la plaza apoyada en un bastón de roble negro, con una capa gris que le arrastraba por el barro.

Ochenta años, quizá más.

El pelo blanco recogido en una sola trenza hasta la cintura y los ojos cubiertos de una neblina lechosa.

Era ciega, pero caminaba sin tropezar.

Los lobos se apartaban a su paso, y bajaban la cabeza.

Dos jóvenes de Piedra Blanca la acompañaban a distancia respetuosa.

Se detuvo frente a la hoguera central.

"Zacarías Salvatierra", dijo, con una voz seca como hojas viejas. "Hace tiempo que no nos vemos."

"Vidente." Mi Alfa hizo una reverencia. "Es un honor."

"No es un honor. Es una molestia." Giró la cabeza hacia mí, sin ver. "¿Dónde está la muchacha?"

"Aquí", dije.

"Acércate."

Caminé hasta ella.

Me tomó la cara con unas manos finas, de dedos largos, que olían a incienso.

Me recorrió las mejillas, la frente, los párpados.

Después bajó hasta la nuca, y apartó mi trenza.

Tocó la marca.

Me estremecí.

"Plateada", murmuró. "Con borde dorado. Y sin una sola grieta."

"¿Qué significa?"

"Que no es temporal."

Alrededor, la gente contuvo el aliento.

La Vidente soltó mi trenza y sacudió la cabeza con un gesto de impaciencia.

"Llévenme a un lugar donde no haya doscientos oídos."

Zacarías nos llevó a su propia cabaña, una construcción de vigas bajas con una chimenea ancha y una mesa de pino.

La Vidente se sentó junto al fuego.

Pidió té, y se lo trajeron.

"Cuéntame lo que te dijo el Alfa", dijo.

Se lo conté.

La noche de luna llena.

Las palabras de él.

La mentira de la marca temporal, los cuatro inviernos, la presentación de Mirta, la frase "nunca has sido más que una amiga".

Sigue leyendo gratis con una cuenta. Empieza Quédate Con Tu Luna Podrida desde el Capítulo 1 y luego crea una cuenta gratis para leer el resto de este capítulo.

← Capítulo 7 · Todos los capítulos · Capítulo 9 →