Amante En La Sombra, novela · Capítulo 6 de 16
Capítulo 6: Té para dos
Pasaron cinco minutos sin que ninguno dijera nada.
El mar sonaba a lo lejos, detrás de los techos de lata.
Un perro ladró una vez y se calló.
Yo me sequé la cara con el dorso de la mano.
"Perdona", dije, con la voz hecha trizas. "No quería molestar."
"No molestas."
"Es tarde."
"Siempre es tarde cuando uno no puede dormir."
Estaba sentado con los codos sobre las rodillas, sin mirarme.
Miraba el escalón de abajo, como si ahí hubiera algo muy interesante.
Pensé que iba a preguntarme qué me pasaba.
No lo hizo.
"¿Quieres un té?", dijo en cambio. "Tengo manzanilla. Y panela. No tengo nada más."
Dudé.
"No quiero hablar."
"No hace falta."
"No quiero contar nada."
"Tampoco."
Lo miré.
Tenía una expresión tranquila.
No era lástima.
Era algo mucho más simple.
Subí con él.
Su apartamento estaba en el último piso y ocupaba todo el tercer nivel.
Era un espacio enorme, a medio terminar, con paredes de ladrillo sin pintar, un techo de vigas de madera y una terraza abierta hacia el mar.
Había mesas de dibujo cubiertas de planos, latas de pintura, un sofá viejo con un cobertor de lana y una lámpara de pie.
Olía a madera, a barniz y a café.
Me sentó en el sofá.
Me tapó las piernas con una manta sin preguntar.
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