La Mentira que Me Alimentó, novela · Capítulo 6 de 16
Capítulo 6: Dos mujeres
Mi teléfono todavía estaba en mi mano, con la última foto en pantalla.
La carta de Cosimo Lanza.
Fabiola no lo había visto.
Yo bajé el pulgar y lo apagué, despacio, mientras ella me miraba a los ojos.
"Mis vitaminas", dije.
"¿Qué?"
"Mi ácido fólico." Levanté la libreta de cuero. "Sandro me dijo que estaba aquí."
Fabiola frunció la nariz.
"¿Tus vitaminas?"
"Las que me dejan embarazada."
Se echó a reír.
Fue una risa limpia, alegre, de mujer que no había dormido mal ni una noche en su vida.
"Pobrecita", dijo. "De verdad que no sabes nada."
"Dime tú."
"Tú no te vas a quedar embarazada. Ni con vitaminas, ni con velas, ni con la Virgen de Monte Pellegrino. Eres defectuosa." Se levantó. "Es lo que dicen todos. Que eres bonita, que eres dulce, que eres inútil."
Me puse de pie con la libreta en la mano.
Fabiola era una cabeza más alta que yo, pero la rabia me hacía sentir enorme.
"¿Y eso lo dijo Sandro?"
"Lo dijo su madre. Y Sandro asintió."
"¿Y tú qué crees?"
Fabiola arqueó una ceja.
"Yo creo que un hombre necesita una mujer que le dé hijos. Y que tú ya perdiste cinco años."
"¿Sabes lo que es un anticonceptivo, Fabiola?"
La sonrisa se le ablandó un poco.
"¿Qué?"
"Es lo que me dieron durante cinco años en lugar de vitaminas."
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