Me acusó de ladrona… así que le destruí la vida, novela · Capítulo 6 de 12
Capítulo 6: La asamblea
La asamblea extraordinaria de accionistas de Grupo Mallol empezó a las ocho de la mañana del lunes.
Fue en la misma sala del piso treinta donde me habían llamado ladrona.
Entré a las ocho en punto.
No sola.
Me acompañaban Don Modesto, un notario de traje oscuro con una maleta de cuero y el abogado de mi familia.
Detrás de ellos venían tres personas que nadie en esa sala esperaba ver.
El dueño de los hoteles de Bocas del Toro.
La directora de la naviera danesa para Centroamérica.
El exportador de café.
Los tres se sentaron en la fila del fondo, con las manos cruzadas y la cara seria.
Ernesto estaba en la cabecera.
Le temblaba una pierna bajo la mesa.
Yaritza, a su lado, tenía la carpeta rosada abierta y los labios apretados.
El director financiero miraba su bolígrafo.
En las sillas de la izquierda se sentaban los accionistas menores: cuatro tías de Ernesto, un primo, un banquero jubilado.
Veinticuatro por ciento entre todos.
Ernesto se aclaró la garganta.
"Antes de empezar, quiero dejar constancia de que esta asamblea fue convocada por la señora Tejada."
"Está suspendida y es objeto de una querella penal." Levantó la barbilla.
"No tiene derecho a participar."
"Tengo derecho a votar", dije.
"No eres accionista."
"Lo soy."
Se oyó un murmullo.
Ernesto soltó una carcajada nerviosa.
"Marisel, por favor."
El notario abrió la maleta.
Sacó una carpeta gruesa, la dejó sobre la mesa y habló con voz clara:
"Señores accionistas."
"Doy fe de lo siguiente."
"Desde el dieciséis del mes pasado, la señora Marisel Tejada es titular del treinta y ocho por ciento de Grupo Mallol S.A."
"Lo es por medio del Fideicomiso Tejada, constituido en el año dos mil veinte, conforme a los documentos que obran en estos autos."
Nadie respiró.
Las tías de Ernesto se miraron entre sí.
El banquero jubilado se quitó los lentes.
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