Mi Nueva Medicina Grande Y Dura, novela · Capítulo 5 de 12
Capítulo 5: Alberca de piedra
A medianoche del sábado, Gael me esperaba detrás de las cabañas, con una llave de hierro colgando de un dedo.
Había luna, y la sierra estaba negra y plateada, con el vapor de las termas flotando entre los pinos.
"¿Adónde vamos?", pregunté.
"A un sitio que no está en el folleto."
Caminamos por un sendero de tierra que subía entre helechos, hasta una verja baja de madera con un candado oxidado.
Gael lo abrió con la llave.
Al otro lado había un estanque de piedra negra, del tamaño de una cama doble, alimentado por un hilo de agua caliente que caía de una roca.
Nadie más en el mundo.
Solo estrellas, grillos y el sonido del agua.
"Es la alberca de los dueños", explicó. "Se la pedí al encargado. Le dije que éramos dos personas sin ganas de ver gente."
"¿Y te la dio?"
"Por cien pesos y una promesa de buena propina."
Me reí.
Él me tomó de la cintura y me besó despacio, con una paciencia nueva, como si esa noche no tuviéramos que correr.
Me quitó la bufanda, y después el vestido, y lo dejó caer sobre una piedra.
Me quedé en ropa interior, con el aire frío de la sierra erizándome la piel.
"Date la vuelta."
Me volví.
Sus dedos desabrocharon el sostén con un chasquido pequeño.
Lo dejó caer.
Me bajó la ropa interior por las piernas, despacio, y me besó la parte baja de la espalda al hacerlo.
"Entra."
Metí un pie en el agua.
Estaba caliente como un baño, con un olor mineral que me aflojó los hombros.
Me hundí hasta la cintura, hasta el cuello, y cerré los ojos.
Oí que él también se desvestía.
El ruido de la hebilla, de la tela, de los pasos descalzos sobre la piedra.
Cuando abrí los ojos, ya estaba dentro, parado frente a mí, con el agua a la altura de las caderas.
El resto de este capítulo forma parte de la parte de pago de la serie. Los capítulos 1 a 4 de Mi Nueva Medicina Grande Y Dura son gratis: empieza desde el principio y desbloquea el resto con monedas en la app.