Siempre Fui La Reina Que No Supiste Ver, novela · Capítulo 5 de 12
Capítulo 5: El puente
Salí al puente de piedra con la capa azul de mi padre sobre los hombros.
Era la primera vez que la usaba.
Pesaba como un animal dormido.
A cada lado del arco, los guardias formaban una doble fila.
Detrás de ellos, en las ventanas y en las terrazas, los nobles de la corte observaban en silencio.
Mi padre no me acompañó.
"Esta conversación es tuya", había dicho.
Me acompañaba Lisardo, a dos pasos.
Y Gedeón, de la mano, con su abrigo azul.
Había insistido en venir.
En el centro del puente, bajo la luz pálida de la mañana, esperaba Zenón.
Solo.
Sin escolta, sin capa, con la ropa arrugada del viaje.
Había pasado la noche cabalgando, y tenía el aspecto de quien ha perdido más que el sueño.
Cuando me vio, se puso de pie.
"Evangelina."
"Lord Albornoz."
Hizo una mueca, como si lo hubiera abofeteado.
"Zenón. Para ti soy Zenón."
"Para la corte soy Alteza."
Los nobles se removieron en las ventanas.
Zenón miró a un lado y a otro.
"Podemos hablar en privado."
"Podemos hablar aquí."
Cerró los ojos un instante.
Cuando los abrió, había una nueva decisión en ellos.
"Entonces te lo digo aquí. Delante de todos." Dio un paso. "Me equivoqué. Fui un estúpido y un cobarde. Fingí que no te veía, que no sabía lo que hacía. Ahora lo veo."
"¿Qué ves?"
"Que te amo."
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