Turbulencia En Medias De Seda, novela · Capítulo 11 de 12
Capítulo 11: Alberca de noche
Salimos de Ocotlán antes de que sirvieran el café.
Mi papá me abrazó en la puerta de la casa de mi abuela, con una mano en la nuca, como cuando era niño.
"Mañana hablamos", dijo. "Hoy vete."
"Gracias, pa."
"No me des las gracias. Dime que la vas a cuidar."
"La voy a cuidar."
"Ya veremos."
Subí al coche de Isaura y ella arrancó sin decir una palabra.
Manejó por la carretera hasta el cruce con la autopista.
En lugar de girar hacia Guadalajara, tomó el camino al oeste.
"¿A dónde vamos?"
"A ningún lado donde él pueda encontrarnos." Me sonrió de lado. "Puerto Vallarta. Tengo una reservación desde hace un mes. Era para mí sola."
"¿Y ahora?"
"Ahora es para los dos."
Llegamos a las once de la noche.
Era un hotel pequeño, escondido en una colina sobre la bahía, con terrazas de piedra y una alberca de borde infinito que daba al mar.
La recepcionista nos entregó la llave de una suite en el último piso sin hacer preguntas.
Isaura dejó caer la maleta en el cuarto.
Se quitó el vestido verde y lo tiró sobre una silla.
Debajo traía un bikini negro.
"Lo traje por si acaso."
"¿Por si acaso qué?"
"Por si este día terminaba en celebración."
La alberca estaba vacía.
Las luces de abajo le daban al agua un tono turquesa irreal, y el cielo era una cúpula de estrellas.
Isaura se metió despacio, hasta la cintura, y me hizo señas.
Me quité la ropa en la orilla.
Me hundí en el agua tibia.
Nos acercamos flotando, hasta quedar pecho contra pecho, con las caras a un palmo.
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