La esposa olvidada por el Mafioso: embarazada y abandonada., novela · Capítulo 11 de 12
Capítulo 11: Cinco meses
En la camilla de la clínica, Lázaro me tomó la mano y no la apretó.
La dejó descansar sobre las sábanas, abierta, para que yo pudiera retirarla cuando quisiera.
"No te voy a pedir que vuelvas", dijo.
"Bien."
"Voy a hacer otra cosa."
"¿Qué?"
"Lo que tú digas. Lo que te haga falta. Ya no te voy a pedir nada."
Lo miré.
Le brillaban los ojos de fiebre y de algo más.
"No confío en ti", le dije.
"Lo sé."
"Y no quiero verte."
"Entonces no me vas a ver."
Retiré la mano.
Él asintió.
Cinco meses después, yo tenía treinta y siete semanas de embarazo, los tobillos hinchados y la espalda destrozada.
Doña Lourdes me había prohibido subir escaleras.
Me había instalado en el cuarto de la planta baja, junto a la cocina, con una cama ancha y una ventana al patio.
Lázaro vivía en el establo.
Lo digo así, porque es lo que era.
Un cuartucho de tablas detrás de la casa, con un catre, un lavamanos y una bombilla.
Lo había alquilado a doña Lourdes por el mismo precio que yo.
Trabajaba con su sobrino en el cafetal, de seis de la mañana a seis de la tarde, y volvía con las manos agrietadas.
Había dejado el puerto.
Lo supe por una noticia en la radio, un domingo, en la cocina: "El empresario Lázaro Henao cede la dirección de sus bodegas a una cooperativa de estibadores y se retira de los negocios."
El resto de este capítulo forma parte de la parte de pago de la serie. Los capítulos 1 a 6 de La esposa olvidada por el Mafioso: embarazada y abandonada. son gratis: empieza desde el principio y desbloquea el resto con monedas en la app.