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Me Torturó por Su Hermana, novela · Capítulo 6 de 12

Capítulo 6: El Vernaza

En urgencias del Hospital Luis Vernaza, a las once de la noche, una enfermera de pelo corto con mechones rojos me tomó la cara entre las manos y me dijo:

"Si vuelves a darme este susto, te mato."

"Cintia."

"No digas nada."

"Gracias."

"Que no digas nada, Tati."

Y me abrazó tan fuerte que la camilla crujió.

Lloramos las dos, en la cortina azul del box número seis, entre el olor a antiséptico y el pitido del monitor.

Cuando me soltó, tenía el delineador corrido y una mancha de rímel en la mejilla.

"Te hice la ecografía yo misma", dijo, secándose. "Tiene latido. Ciento sesenta por minuto. Es un guerrero."

Se me aflojaron las rodillas, aunque estaba acostada.

"¿Está bien?"

"Está perfecto. Y tú también. Tienes moretones en las muñecas, nada más."

Me puse una mano en el vientre.

Todavía no sentía nada.

Pero lo sabía ahí, pequeño y terco.

"Cintia."

"Dime."

"¿Cómo supiste?"

Se sentó a mi lado en el borde de la camilla.

"Hace seis meses atendí a Cristina en esta misma sala. Cuarta costilla fisurada, hematoma en el brazo izquierdo. Dijo que se había caído de las escaleras."

Me quedé callada.

"No era la primera vez. Había pasado por urgencias en otras dos ocasiones con otra enfermera. Pero esa noche me dejó anotar su teléfono. Y me pidió que no se lo dijera a nadie."

"Cintia."

"Yo la animé a denunciar. Llamé al fiscal que había conocido en una charla. Se llama Édgar Naranjo."

Alcé la vista.

"El que me atendió."

"Ese."

"No me dijiste."

"No podía. Cristina me hizo jurar que no te lo diría. Tenía miedo de que Marlon se enterara y que a ti te pasara algo." Respiró hondo. "Cuando murió, fui a ver a Édgar. Le dije que sospechaba de la familia entera. Y empezamos a vigilarte."

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