No Más Amor en Vano, novela · Capítulo 6 de 12
Capítulo 6: Los dos
Nos quedamos en la cocina sin decir nada, con las manos agarradas.
Afuera, los hombres de Alvar llegaron en dos camionetas, se llevaron al sicario atado, y un médico de bata blanca le cosió el costado en el sofá de mi sala.
Yo miraba por la ventana.
A las once, la casa quedó en silencio.
Alvar se sentó en el borde de la chimenea apagada, con la camisa abierta y las vendas limpias.
Yo me senté enfrente, en el suelo, con la espalda contra el sillón.
"Tú también", dije.
"Yo también."
"¿Desde cuándo?"
"Desde el día de la cena de compromiso. Desperté en mi cama, en Valparaíso, con la bala todavía en las costillas."
"Y no dijiste nada."
"Tú tampoco."
"Yo me fui."
"Yo compré la casa de al lado."
Me reí.
No pude evitarlo.
Era una risa floja, agotada, con lágrimas.
"¿Por qué?", pregunté.
"Porque lo último que dije fue que quería que fueras la chica de al lado." Se tapó la cara con una mano. "Y me tomé el pedido en serio."
"Eres idiota."
"Lo sé."
"Querías ser mi vecino."
"Quería verte, desde lejos, sin hacerte daño."
Callé un momento.
"Alvar, ¿tú sabes lo que me pasó después de que murieras?"
"No."
"Perseguí a los Cardoza. Los acabé uno por uno."
"¿Tú sola?"
"Con tus cuentas. Y después..."
Me detuve.
Él bajó la mano y me miró.
"Después me morí", dije. "De una manera muy estúpida."
Vi pasar su cara por tres emociones seguidas.
Después se levantó del hogar, caminó hacia mí, y se arrodilló en el piso.
Me tomó la cara con las dos manos.
"No", dijo. "No digas eso."
"Es verdad."
"Antonia."
"Fue un error. Lo supe enseguida."
"Mírame."
Lo miré.
Le brillaban los ojos color miel.
"Yo pasé ocho años odiándote", dijo. "Y pasé mi último minuto agradeciendo que fueras tú la que estaba allí."
"No me odiabas."
"Odiaba que no me quisieras."
"Y yo odiaba que no me miraras."
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