¡Suegrito! Me atoré en la lavadora, novela · Capítulo 12 de 12
Capítulo 12: La lavadora nueva
La lavadora nueva llegó a las diez en punto, en un camión pequeño, con dos hombres de uniforme verde.
La bajaron por la rampa con una correa, la pasaron por el patio entre las gallinas, y la instalaron en el mismo rincón de la lavandería donde estuvo la vieja.
Era blanca, brillante, de carga superior, con un tambor ancho y profundo.
Hipólito firmó el recibo con su letra de siempre, la de la P con un rulo hacia la izquierda.
Los hombres del camión se fueron.
Nos quedamos solos, en la lavandería, mirando la máquina nueva.
Olía a plástico recién abierto.
"Es más grande que la otra", comenté.
"Dijeron que lava veinte kilos."
"¿Y para qué quieres veinte kilos?"
"Para las sábanas."
Me reí.
Hipólito sacó algo del bolsillo del delantal.
Lo sostuvo un momento en la palma de la mano, con una timidez que le hizo bajar los ojos.
Era un anillo pequeño, ancho, de madera clara, pulido hasta brillar.
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