El Hockeyista Fingió Amarme y Elegí a Su Rival, novela · Capítulo 10 de 24
Capítulo 10: El departamento de Back Bay
El departamento de Soren estaba en un quinto piso de Back Bay, con ventanales hacia el río y casi ningún mueble.
No tuve tiempo de mirar nada.
Cerró la puerta con el talón y me empujó contra ella.
Su boca me encontró de nuevo, y esta vez no hubo frío ni calma.
Me quitó la camiseta térmica por encima de la cabeza, con una torpeza urgente.
La tiró al suelo.
Yo le había desabrochado la chaqueta del chándal y tiraba de la camiseta empapada de agua de piscina.
"Cuidado con la cadera", dije contra sus labios.
"Cállate, doctora."
"Soy tu médica."
"Ahora no."
Me levantó por la cintura, y yo crucé las piernas en su espalda, aunque no debía.
Lo sentí tensarse de dolor y de placer a la vez.
"Al sofá", ordené. "Tú abajo."
"¿Me estás dando órdenes?"
"Las que te dije en la piscina. Hazme caso en todo."
Soltó un gruñido que me vibró en el pecho.
Cruzó el salón conmigo en brazos y se dejó caer en el sofá de cuero, de espaldas, con los muslos abiertos.
Yo me quedé de pie entre sus piernas.
Me quité el sostén despacio, sin dejar de mirarlo.
Soren tragó saliva.
Tenía los ojos verdes oscurecidos, la respiración entrecortada, las manos aferradas a los cojines.
"Joder, Thora."
"Dime."
"Eres preciosa."
"Lo sé", dije, y me reí.
Me bajé los leggings con los calzones, y me quedé desnuda delante de un hombre vestido solo con un pantalón corto de piscina.
Se le marcaba por completo la verga debajo de la tela mojada.
Me arrodillé en la alfombra, entre sus rodillas, y le bajé el pantalón.
Salió dura, gruesa, con las venas marcadas y la punta brillante.
La rodeé con la mano y él arqueó la espalda con un gemido ronco.
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