El Hockeyista Fingió Amarme y Elegí a Su Rival, novela · Capítulo 12 de 24
Capítulo 12: La resonancia
Colgué con las manos heladas.
No era la primera vez que un médico me llamaba a escondidas.
Pero sí era la primera vez que me llamaba por el hombre que me había destruido la vida.
Me senté en el borde de la camilla.
Estaba sola en mi consulta, con la luz de la tarde cayendo por la ventana.
Tenía una regla, la que había mantenido durante años.
No tocar la historia clínica de otro club sin autorización del paciente.
Un teléfono que vibra con una imagen no es autorización.
Pero tampoco era un jugador cualquiera.
Dalton era un hombre al que había cuidado más que a mí misma.
Y era un hombre que iba a seguir saliendo al hielo contra mi equipo.
El teléfono vibró.
Un mensaje con un archivo adjunto y una sola frase.
"Mire y decida. Yo ya firmé que no vi nada."
Me quedé mirando la pantalla.
Podía borrarlo.
Podía llamar al abogado de los Titans y ponerlo en una carpeta que nadie abriera.
Pensé en Linus pegado al abrigo de su padre.
Pensé en Dalton, de pie en el vestíbulo, diciendo me duele.
Abrí el archivo.
Eran dos imágenes.
Una sagital y una coronal de la rodilla izquierda.
Las miré tres veces, ampliando cada corte.
Y entonces entendí por qué el médico me había llamado.
El injerto del ligamento cruzado estaba casi roto.
No un setenta por ciento, como yo había calculado.
Un noventa.
Quedaba un hilo de fibras sosteniendo todo el peso de un jugador de ochenta y cinco kilos, y alrededor de ese hilo había una inflamación brutal, de las que aparecen cuando alguien lleva semanas ignorando el dolor.
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