De esposa sustituta a la obsesión del CEO, novela · Capítulo 14 de 24
Capítulo 14: Doce semanas
—Siéntate —dijo Lorena—. Estás frente al dispensador de agua.
Ignacio se sentó en la silla junto a la de ella y apoyó las manos en las rodillas.
A su alrededor, las parejas siguieron susurrando.
—No me lo dijiste —dijo él en voz muy baja.
—No.
—¿Por qué?
—Porque te habrías quedado. —Mantuvo la mirada en la carpeta—. Te habrías instalado en el ala este y habrías cenado frente a mí, y lo habrías hecho por obligación.
—Sí —dijo él—. Me habría quedado.
—Por eso.
No discutió.
Una enfermera la llamó por su nombre y Lorena se puso de pie.
—¿Quieres pasar? —preguntó.
Lo había preguntado como una prueba.
Él ya estaba de pie antes de que ella terminara.
La doctora, de cabello plateado y corto, lo miró a él, luego a ella, y no dijo nada al respecto.
—Recuéstate —dijo—. Esto estará frío.
La pantalla se encendió.
La forma que a las ocho semanas había sido apenas un destello era ahora una personita encogida, con la cabeza redonda y la columna curvada.
Pateó.
Lorena oyó que a Ignacio se le cortaba la respiración al pie de la cama.
—Doce semanas y dos días —dijo la doctora—. El latido es fuerte. Las medidas son buenas. Aquí está la nariz.
—Tiene nariz —dijo Ignacio.
Se le había vuelto ronca la voz.
Lorena giró la cabeza.
Él apretaba con ambas manos la baranda al pie de la cama y no la miraba.
Miraba la pantalla y nada más.
La doctora imprimió dos imágenes y le dio una a él sin que se la pidiera.
La dobló una vez con cuidado y se la guardó en el bolsillo interior.
Afuera de la clínica había un banco de piedra bajo un jacarandá, y Lorena se sentó antes de que las piernas decidieran por ella.
Sigue leyendo gratis con una cuenta. Empieza De esposa sustituta a la obsesión del CEO desde el Capítulo 1 y luego crea una cuenta gratis para leer el resto de este capítulo.