Me Cobraron Cada Minuto de Su Amor, novela · Capítulo 9 de 24
Capítulo 9: Los dos años
Desperté a las nueve, con el olor a café y el sonido de alguien cantando muy mal.
Eli estaba en la cocina, con un pantalón deportivo gris y nada más.
Estaba quemando las tostadas.
—No sabes cantar —dije desde la puerta.
—Lo sé.
—¿Y por qué lo haces?
—Porque nadie me está contando los puntos. —Raspó la tostada quemada y la echó al fregadero—. Antes pensaba que era malo en todo lo que no practicaba. Decidí que esa regla es para los demás.
Me acerqué por detrás y lo abracé por la cintura.
Se quedó inmóvil un segundo y luego se relajó contra mí.
—Buenos días —dijo.
—Buenos días.
—¿Dormiste?
—Dormí como si me pagaran por hacerlo.
Lo sentí reír contra mi antebrazo.
Entonces lo sentí darse vuelta; sus manos se enredaron en mi pelo y el café se enfrió sobre la encimera.
Llevaba puesta una de sus camisas.
Me llegaba hasta los muslos y no duró mucho puesta.
Me alzó y me sentó sobre la encimera, y me besó desde la garganta hasta el cuello abierto de la camisa.
—Tengo ducha —dijo contra mi piel—. Una buena.
—¿Me la estás promocionando?
—Te estoy haciendo una oferta muy específica.
Me llevó en brazos por el pasillo.
El baño era pequeño y blanco, y el agua salió caliente casi al instante.
Me puso bajo el chorro y se metió detrás de mí; sentí que todo su cuerpo se acoplaba a mi espalda.
Sus manos se deslizaron hasta mis pechos, me besó la nuca y su pene se apretó con fuerza contra mí.
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