Compradora, comprada por su bestia, novela · Capítulo 11 de 16
Capítulo 11: El establo
Brisa me ofreció una cucharada de su pastel, como si fuera la tarde más tranquila del mundo.
"Probaste suerte con la Casa", dijo. "Tengo amigos que me lo cuentan todo."
"No he hecho nada ilegal."
"Rufo entró por el lavadero, tú robaste una caja. Eso es ilegal, Inés."
Dejó el plato en la mesa y se levantó.
Caminó a mi alrededor, despacio, con el perfume ondeando detrás.
"¿Sabes por qué te quito las cosas?"
"Porque tú nunca sabes defenderlas."
"Primero fue Capitán, ¿te acuerdas?"
"El perro de la abuela."
"Un día me lo llevé y no volvió a mirarte."
"Le pusiste esa hierba."
"Un poquito. En un pañuelo." Se encogió de hombros. "Después fue Anselmo, que no necesitó ni la hierba. Y ahora el lobo."
"El lobo es mío."
"El lobo es de quien huele mejor."
Y sonrió.
Hubo un silencio largo, y a mis espaldas oí la escalera crujir.
Sirio estaba allí, con la camisa abierta y la cola completamente inmóvil.
No se movió ni una pelusa, por más que ella estuviera a tres pasos con su perfume nuevo.
El resto de este capítulo forma parte de la parte de pago de la serie. Los capítulos 1 a 4 de Compradora, comprada por su bestia son gratis: empieza desde el principio y desbloquea el resto con monedas en la app.