Desaparecida en el fuego, novela · Capítulo 6 de 24
Capítulo 6: Desaparecida en el fuego
Me metí debajo del muelle de madera.
El agua helada me llegó a las rodillas.
Me pegué a un pilote cubierto de algas, con la mochila abrazada contra el pecho, y contuve la respiración.
Los faros se detuvieron frente a la casa.
Una puerta de auto.
Pasos sobre la grava.
Eliseo.
Se había quitado el abrigo de médico.
Llevaba una chaqueta oscura y guantes de cuero, y caminaba rápido, sin mirar atrás.
Subió los escalones del porche.
Tocó la puerta.
"¿Violeta?"
Silencio.
"¿Violeta, estás ahí?"
Esperó un minuto.
Después sacó del bolsillo un llavero, abrió la puerta principal, asomó la cabeza.
"¿Amor?"
Nadie contestó.
Vio mi teléfono sobre la mesa de la cocina, encendido.
Vio la taza de té.
Vio el libro abierto en la cama.
Lo vi sonreír.
Fue una sonrisa pequeña, casi tierna.
No me gustó que fuera tierna.
Salió.
Dejó la puerta entreabierta.
Fue hasta el costado de la casa, donde estaba la bombona de gas, y giró una manivela que yo no había notado.
Escuché un silbido largo.
Después volvió a entrar, caminó hasta la cocina, y abrió la trampilla del sótano.
Se quedó un momento mirando hacia abajo.
Sacó el teléfono.
"Ya está", dijo, en voz baja. "La luz está encendida. Se quedó a dormir arriba."
Silencio.
"No, Hernán, no hay vuelta atrás. El temporizador sigue en hora."
Otro silencio.
"Sí. Voy a cerrar con llave. Que no le dé por salir a caminar."
Colgó.
Cerró la trampilla.
Salió.
Cerró la puerta principal por fuera, con dos vueltas de llave.
Fue hasta la puerta trasera, la que daba al muelle.
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