La Dulce Leche De Mi Suegra, novela · Capítulo 11 de 12
Capítulo 11: La noche entera
Patricio Landeros salió de la plaza entre dos policías municipales y el celular de Regina apuntándole a la cara.
La grabación, entregada esa misma tarde al ministerio público por la propia Regina, valía más que cualquier tutela.
Regina se fue en el coche del alcalde, sin decir adiós.
Antes de subir, Delfina la alcanzó junto a la banqueta.
"Cuando puedas hablarme como hija", le dijo, "la puerta de mi casa está abierta. Sola. Sin traje."
Regina asintió con los ojos llenos de lágrimas y no contestó.
Eso fue todo.
Cuando oscureció, solo quedaban los mariachis recogiendo sus guitarras.
Los obreros brindaban con ponche de granada en el patio de la fábrica.
Delfina y yo volvimos a su casa en silencio.
Ella cerró el portón de hierro.
Echó los cerrojos.
Apagó las luces de la sala.
Subimos la escalera de madera tomados de la mano, hasta su recámara.
Era una habitación amplia, con una cama de cuatro postes, cortinas de lino blanco y una ventana abierta al patio.
Se detuvo al pie de la cama.
Se quitó los tacones.
"Quiero pedirte algo", dijo.
"Pídeme lo que quieras."
"Quiero toda la noche."
"Es tuya."
"No me interrumpas."
Sonrió.
"Quiero que me desnudes despacio."
"Quiero que me beses cada centímetro, que me chupes la leche y la panocha hasta que me tiemblen las piernas."
El resto de este capítulo forma parte de la parte de pago de la serie. Los capítulos 1 a 4 de La Dulce Leche De Mi Suegra son gratis: empieza desde el principio y desbloquea el resto con monedas en la app.