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Solo por comprarle ropa, ¿es necesario divorciarte de mí?, novela · Capítulo 5 de 16

Capítulo 5: Mi nombre en la puerta

El lunes a las ocho de la mañana, la silla frente a mi escritorio estaba vacía.

A las ocho y cuarto, mi correo marcó un mensaje nuevo.

"De: Yenny Soriano. Asunto: Enferma. Estoy con migraña severa. No podré asistir. Un saludo."

Lo leí con la taza en la mano.

"Qué casualidad", murmuré.

Contesté con tres líneas.

"Estimada Yenny: Le agradezco el aviso. Por favor adjunte certificado médico dentro de las próximas 48 horas. Su evaluación queda reprogramada para el viernes a las 8:00. Atentamente, Dirección Financiera."

Envié.

Abrí la puerta de mi oficina.

Los quince empleados de la planta baja seguían en sus puestos.

Pero en cuanto me vieron, sucedió algo curioso.

Se pusieron de pie.

Uno por uno.

Sin ruido, sin aplauso.

Solo de pie.

La contadora del pelo cano, que llevaba veinte años en la empresa, me hizo un gesto con la barbilla.

"Buenos días, señora Massiel."

"Buenos días a todos."

Volví a mi oficina con las mejillas ardiendo.

A las diez, la telefonista me avisó de una llamada de Hamburgo.

El comprador de ron más grande que teníamos en Alemania.

"Doña Massiel", dijo con acento cerrado. "Mi esposa me enseñó un video."

Cerré los ojos.

"Lo siento mucho, señor."

"No lo sienta. Quiero duplicar mi pedido."

"¿Perdón?"

"Una empresa donde la directora financiera se ocupa de los asuntos con esa sangre fría es una empresa que paga sus facturas." Hizo una pausa. "Y que las cobra. Doscientas cajas más para diciembre."

Colgué con la boca abierta.

Milady, que acababa de entrar sin llamar, levantó una ceja.

"¿Qué?"

"Que mi desastre conyugal subió las ventas."

"Te lo dije", dijo, y se sentó en mi escritorio. "El mundo premia a las mujeres que no lloran."

A las doce recibí una convocatoria por correo.

"Asamblea extraordinaria de socios. Hoy, 4:00 p. m. Sala de juntas. Orden del día: situación de la dirección financiera. Convoca: Rhadamés Lantigua."

Milady leyó por encima de mi hombro.

"Quiere quitarte el puesto."

"Puede intentarlo."

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