Y al final, la bruma se disipó, novela · Capítulo 20 de 24
Capítulo 20: La gala
Hubo un rumor, y después ningún sonido.
Oriana se acercó un paso, con una sonrisa tensa.
"Javiera", dijo, bajito. "Por favor. Hablamos después."
"Hablamos ahora."
"Estás alterada."
"Estoy muy tranquila."
Levanté el sobre de papel manila que llevaba bajo el brazo y lo abrí.
"Hace veintiún años, en el lago Riñihue, un niño de once años cayó al agua entre la niebla", dije. "Lo sacó una niña de ocho, con un impermeable rojo."
Saqué la fotocopia de la nota del diario y la levanté.
"Esto es lo que publicó el Diario Austral el 18 de febrero de 1999. Dice que la rescatista era una niña de ocho años que se fue antes de que llegaran los adultos."
"Dice también que una segunda niña, de diez años, llegó minutos después."
Se oyó un jadeo en la sala.
"Mentira", dijo doña Gilda, con la voz temblando. "Eso es un montaje."
"Está en la hemeroteca de la Universidad Austral. Cualquier persona puede pedirlo."
Saqué la fotografía en blanco y negro.
"Esta soy yo, ese mismo día, con ocho años, un vendaje y el impermeable rojo."
Me subí la manga del vestido.
Extendí el brazo izquierdo bajo el foco, con la cicatriz ancha, rosada, visible desde la primera fila.
"Esto me lo hice con un anzuelo cuando saqué a Claudio del agua. Me enganché al agarrarlo."
Un silencio de iglesia.
"Fue una niña de ocho años quien lo salvó", dije. "No una de diez."
"¡Eso es falso!", gritó Oriana.
Su voz salió estridente.
Los invitados se volvieron a mirarla.
"¡Es una mentirosa! ¡Una arribista! ¡Me quiere quitar lo único que tengo!"
"Lo único que tienes", repetí.
"¡Yo lo saqué! ¡Yo me tiré!"
"¿Dónde estaba el bote?"
"¿Qué?"
"El bote de pesca. Había uno, a veinte metros, ¿recuerdas? Con un hombre pescando."
Oriana abrió la boca.
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