Amante En La Sombra, novela · Capítulo 8 de 16
Capítulo 8: Lo que no le dije
No lo negué.
Las olas llegaban a mis tobillos y se iban, llegaban y se iban.
Los pescadores habían dejado de arreglar sus redes.
"Es mío", dije.
Valentín sostuvo la tira de plástico entre los dedos como si pesara cien kilos.
"¿Mío... de los dos?"
"Mío. Pero sí. De los dos."
"¿Cuántas semanas?"
"Ocho."
Cerró los ojos.
Los abrió.
Me miró con una expresión que nunca olvidaré.
Estaba aterrado.
Y estaba feliz.
Las dos cosas a la vez.
"Un hijo", susurró. "Renata, vamos a tener un hijo."
"No."
Su sonrisa se detuvo a medio camino.
"¿No?"
"No vamos a tener nada."
"No entiendo."
"Ya no existe."
Fue la frase más corta que he dicho en mi vida.
Y la más larga.
Valentín dio un paso atrás.
El agua le empapó los pantalones hasta las rodillas, y no se dio cuenta.
"¿Qué quieres decir?"
"Que lo interrumpí. Hace casi dos semanas."
Silencio.
Un pelícano pasó volando muy bajo sobre la bahía.
Valentín se quedó mirándome con la boca abierta.
"Lo... ¿lo..."
"Fui a una clínica. Me atendió una doctora. Fue legal, rápido y tranquilo." Mi voz salió firme. "Lo decidí yo."
"No."
"Sí."
"Tú no pudiste..." Se pasó las manos por el pelo. "Era mío. Era mi hijo."
"Era mío también."
"¡Y no me lo dijiste!"
"Iba a decírtelo esa noche."
Se quedó helado.
"¿Esa noche?"
"El día de mi cumpleaños. Compré una torta pequeña de chocolate. La tenía en la nevera. La iba a poner en la mesa con una vela y una prueba de embarazo al lado." Respiré hondo. "Pero te levantaste a las seis de la mañana y te fuiste al aeropuerto con un ramo de rosas blancas."
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