Esta vez, me elijo a mí., novela · Capítulo 5 de 12
Capítulo 5: El patio
Abel cruzó el patio con las manos en los bolsillos, como un niño que viene a que lo regañen.
Yo no me moví del escalón.
Llevaba puesta una playera vieja de Toña que decía "Arquitectas hasta la tumba", y el pelo atado con un lápiz.
"¿Cómo me encontraste?"
"Toña me lo dijo, después de que le gritara veinte minutos." Se paró a dos metros. "Quiero hablar. Diez minutos."
"Cinco."
"Cinco."
Se sentó en el borde del pozo seco, con las rodillas separadas y las manos colgando.
Se veía más viejo que hace tres días.
Tenía las ojeras de alguien que no ha dormido y la barba de dos días.
Por un segundo lo vi como cuando lo conocí: un hombre con una sonrisa que olvidaba apagar.
Se me apretó algo en el pecho.
Lo ignoré.
"Me equivoqué", dijo. "Con todo."
"Eso ya me lo imagino."
"No, déjame decirlo. Me equivoqué con la inversión. Con el momento. Con no avisarte."
"¿Por qué lo hiciste?"
Tragó saliva.
"Porque mi madre me dijo que tu estudio iba a quebrar. Que estabas agotada, que tus clientes eran pocos y que si entraba yo con capital, te iba a salvar."
"Sin preguntarme."
"Pensé que no aceptarías."
"Tenías razón."
"Y Bárbara..."
Se interrumpió.
"¿Qué pasa con Bárbara?"
"Ella insistió en que necesitabas una directora creativa con nombre."
"Insistió."
"Dijo que sin una cara famosa, ningún banco te prestaría más. Que ella podía ayudarte."
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