Su corazón de vampiro nunca latió por mí, novela · Capítulo 6 de 12
Capítulo 6: San Blas
La casa de mi padre estaba en una cuesta de San Blas, en el barrio de los artesanos, al final de un callejón de piedras.
Una casa de adobe de dos pisos con balcón de madera tallada y un portón verde.
La reconocí antes de llegar, por el olor a incienso y a leña de eucalipto.
Había vivido ahí hasta los veintitrés años, hasta que mi padre murió y Zoila heredó la casa.
Todavía tenía la llave.
Nadie me la había pedido.
Eran las diez y diez de la noche.
Régulo me había dado instrucciones por teléfono, con la voz entrecortada, mientras yo subía el callejón.
"Escúcheme bien, señora. Cualquiera puede tocar la vasija. Lo peligroso es lo que se diga cerca."
"¿Qué se dice?"
"El nombre del príncipe, y la palabra de la bruja. Quien tenga la vasija en la mano y diga ambas, manda."
"Yo no sé la palabra."
"Zoila sí. Y Luciana."
"Entonces no puedo tocarla."
"Puede. Pero hágalo callada. Y si ella entra a la cocina, no la deje hablar."
"¿Y si habla?"
Régulo calló un momento largo.
"Entonces tendrá que ganar a una bruja, señora."
Giré la llave.
El portón se abrió con un chirrido.
El patio estaba a oscuras, con la fuente seca y un geranio muerto en una maceta.
La luz de la cocina, al fondo, brillaba amarilla bajo la puerta.
Me acerqué de puntillas.
Escuché.
El ruido de un cuchillo cortando cebolla sobre madera.
Una radio baja, con un huayno.
Una mujer tarareando.
Zoila.
Hacía cinco años que no oía su voz sin distancia.
Sigue leyendo gratis con una cuenta. Empieza Su corazón de vampiro nunca latió por mí desde el Capítulo 1 y luego crea una cuenta gratis para leer el resto de este capítulo.